PONCE Y SU IMPORTANCIA HISTORICA

Parque de Bombas Ponce
Historia de Ponce/History of Ponce
9 noviembre, 2015
Parque Julio Enrique Monagas
Parque Pasivo Julio Enrique Monagas
4 mayo, 2016

PONCE Y SU IMPORTANCIA HISTORICA

Plaza Las Delicias Ponce

por Jorge A. Figueroa Irizarry
Curador General División de Patrimonio Cultural

“Ponce es Ponce”, frase que encierra orgullo pasado y tradición. Esta Ciudad sureña es uno de los puntos más pintorescos de Puerto Rico. Su sitial como segunda Ciudad responde a un proceso histórico que evidencia su participación en el desarrollo político, social, económico y cultural del país.

Su importancia histórica se remonta al período de las olas migratorias de clanes y grupos pre-colombinos (arcaicos, igneris, pre-taínos y taínos). Estos se establecieron en la región suroeste del país (desde Ponce hasta Cabo Rojo) y fundaron allí el cacicazgo de Guainía. El jefe de este territorio fue Agüeybaná quien, según los cronistas de la época era el de mayor autoridad en la Isla.

En 1493 llega a nuestras costas el almirante genovés Cristóbal Colón, pero no fue hasta 1508 que se inició la conquista de la Isla. Fue precisamente por la región sur de Puerto Rico que llegó Juan Ponce de León, nuestro primer gobernador español. En horno a éste, la ciudad lleva su nombre.

En los primeros años de la colonización, a las orillas del río Jacaguas se asentaron las primeras familias españolas que poblaron el área que ocupa hoy el Municipio Autónomo de Ponce. Luego, este grupo, en busca de mayor seguridad, se estableció en las fértiles llanuras a los costados del río que los indios llamaban Barayama (hoy río Portugués). Tiempo después, en 1670, éstos erigen una pequeña ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guadalupe. Fue alrededor de la misma que se desarrolló el pueblo, reconocido oficialmente en 1692.

En el transcurso del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, Ponce experimentó un proceso de cambio que le fue preparando para el papel directivo que tomaría a partir de la segunda mitad del siglo XIX. A partir de esa época la población del partido fue creciendo expandiéndose así su contorno urbano, progreso que se dio a pesar de las catástrofes (fuegos, tormentas, temblores y otros) que en cierta medida obstaculizaron el mismo. Otro hecho significativo en esta época fue el establecimiento de los primeros trapiches melaeros para la elaboración de azúcar moscabada en la región.

Ese factor fue base para la conversión de Ponce en un centro económico de gran importancia en la región sur. Esa floreciente actividad fue dirigida por una clase hacendada extranjera, que por medio del sistema esclavista hizo del suelo fértil ponceño el principal centro agrícola del país. Evidencia de ese desarrollo económico fue la siempre recordada Feria Exposición de Ponce de 1882, en la que se expusieron los adelantos agrícolas e industriales de Ponce y Puerto Rico; y de la que nos queda el Pabellón que alberga el Museo del Antiguo Parque de Bombas.

Frente a las condiciones de vida que imperaban en la Isla, Ponce emergió de poblado a villa (1848) y de villa a ciudad (1877), hasta convertirse en lo que los historiadores del país señalan como la Capital Alterna del Puerto Rico finisecular.

Para la segunda mitad del siglo XIX Ponce se había convertido en una ciudad progresista y en el centro económico, cultural e intelectual del sur; y hay quienes afirman que del país. Allí se congregaron las principales figuras políticas del país, para dirigir los cambios que la colonia demandaba, ya fuese ese la asimilación, la autonomía o la separación. En el ámbito cultural, la música, el teatro, la ópera, los movimientos literarios y el quehacer periodístico encontraron en la Ciudad un importante medio de expresión.

A finales del siglo XIX, Ponce era un mosaico de diversos grupos: criollos, peninsulares, negros, mulatos y otros inmigrantes europeos no hispánicos. Por otro lado, su contorno urbano reflejó la idiosincrasia de sus ciudadanos. Fue la unión del elemento humano y físico lo que dio a Ponce un perfil propio que le distinguió del resto de la Isla; a la vez que le dio un carácter alterno en contraste con la capital, San Juan.

Los últimos dos años del siglo XIX (1898-1899) marcaron un período de grandes cambios para Puerto Rico. Eso a consecuencia de la invasión estadounidense a la Isla, el 25 de julio de 1898.

El inicio del siglo XX suscitó un proceso de transformación política, social y económica para Puerto Rico, dirigido por el nuevo sistema político imperante. La visión administrativa de los estadounidenses fue una de total centralización en la capital, acción que motivó un proceso de estancamiento socio-económico. Esto causado por ciertas medidas implantadas por el nuevo gobierno que atentaron contra el bienestar de la región. Entre esas medidas cabe señalar la apertura de las centrales azucareras Aguirre, a orillas del Puerto de Jobos en Salinas, y otra central en Guánica, que le restaron actividades comerciales y agrícolas al Puerto de Ponce. A eso se suma la miseria que dejó a su paso el huracán San Ciriaco, la decadencia del cultivo del café, el canjeo de monedas, la pérdida de los mejores mercados (España y Cuba), entre otros. Como soluciones alternas surgieron en la Ciudad movimientos de ciudadanos y comerciantes como Asociación Progresista y Junta de Obras del Puerto, entre otras. Estas organizaciones trataron de desarrollar programas con el propósito de aliviar el estancamiento económico en que se encontraba Ponce.

En contraposición a la merma de la actividad agrícola en la región, surgió en la Ciudad una industria manufacturera que en su medida equilibró su desarrollo económico. Muchas de esas industrias en manos de empresarios ponceños descollaron de tal manera que su producción ganó terreno en el mercado a nivel mundial. Ejemplos de éstas son: la Ponce Cement, las Industrias Vasallo, la Destilería Serrallés, entre otras.

El advenimiento del siglo XX representó para Ponce una época de grandes retos y luchas. Como centro político, Ponce continuó con la tradición de encabezar importantes movimientos de cambios. Por otro lado, luego del 1946, seis hijos de esta tierra han asumido la gobernación de Puerto Rico, tres de éstos ponceños: Roberto Sánchez Vilella, (por adopción), Luis A. Ferré y Rafael Hernández Colón.

El panorama físico de la Ciudad para esta época es testigo de un floreciente desarrollo arquitectónico. El mismo estuvo en mano de talentosos arquitectos como Francisco Valls, Manuel Víctor Domenech, Eduardo Salich, Blas Saliva Boucher, Agustín Camilo González, Alfredo Wiechers, Francisco Porrata Doria y Francisco Gardón Vega. Ellos, unidos a una clase artesanal diestra, dieron a Ponce un estilo arquitectónico con notable acento criollo y neoclásico. Uno de los patrimonios culturales más importantes del país son las antiguas estructuras que conforman el centro histórico de Ponce.

La vida cultural y artística en Ponce en el nuevo siglo se desarrolló con el mismo esplendor, aunque no con la continuidad del siglo pasado. Esto, a causa de las contínuas crisis económicas que atravesó el país. Un hecho significativo para ese letargo artístico fue la destrucción del Teatro La Perla a causa del terremoto del 1918. Posteriormente en 1941, este importante escenario fue reconstruido por los arquitectos Francisco Porrata Doria y Francisco Gardón, quienes convirtieron a este teatro en la última muestra del neoclasicismo en Puerto Rico.

Para ese mismo período la actividad musical experimentó un gran desarrollo, tanto en el género clásico, como en el género popular. Es significativo señalar que en los primeros años del siglo XX la bomba y la plena, ritmos afroantillanos, tienen gran difusión en la región sur del país, principalmente en Ponce. Fue en los barrios populares de esta Ciudad, como la Joya del Castillo y San Antón, donde la plena tuvo sus orígenes y alcanzó su madurez.

En las artes de la representación como el teatro y la danza encontramos en Ponce compañías locales que desarrollaron una importante actividad artística. Con relación a las artes plásticas, son varios los pintores ponceños que se destacaron en diversos medios como la pintura, el dibujo y otras áreas relacionadas a esa disciplina. En la primera mitad del siglo XX cabe destacar las figuras de Miguel Pou, Horacio Castaing, Juan N. Ríos, Rafael Ríos Rey, Epifanio Irizarry; y entre los contemporáneos, José A. Torres Martinó, Miguel Conesa, Julio Micheli, Diógenes Ballester, Wichie Torres y muchos otros. En esa época el acontecimiento más importante relacionado con las artes plásticas en la Ciudad es la fundación del Museo de la Arte de Ponce en 1959. En el presente esa institución es una de las más prestigiosas del Caribe.

La actividad deportiva también ha dado glorias y triunfos a Ponce y Puerto Rico, específicamente en los deportes del béisbol, baloncesto, natación y boxeo. Son varios los deportistas ponceños que en sus ejecutorias dieron a conocer el nombre de la Ciudad a nivel internacional. Ejemplo de ellos son Francisco (Paquito) Montaner, Carlos Ortiz, José (Chegüi) Torres y Jesús (Cheyenne) Vasallo, entre otros. Actualmente, Ponce alberga facilidades deportivas en las que se celebran actividades deportivas locales, regionales e internacionales.

En el presente Ponce es una Ciudad moderna que ha conservado su tradición de pueblo. A partir del 1985 se inició un proceso de rehabilitación urbana, social y económica impulsado por el ex gobernador Rafael Hernández Colón, mediante la creación del Plan Ponce en Marcha. Mediante este plan se restauraron los edificios de valor arquitectónico y además se estableció una infraestructura moderna para la zona histórica de servicios tales como: energía eléctrica, cable tv, teléfono, entre otros. Se crea un desarrollo cultural y turístico para la zona enfatizando su valor arquitectónico. Ponce se convierte en el primer municipio autónomo de Puerto Rico en 1991, mediante la implantación de un plan maestro de desarrollo. Si usted desea invertir en nuestra Ciudad, puede llamar a la Oficina de Planificación, al teléfono 259-2210; si desea información turística, al 841-8044; si desea información cultural, al 284-4141, ext. 2084.

En el siglo XXI, Ponce es modelo de cambio y renovación. Su contorno urbano: calles, residencias, edificios, plazas, paseos y monumentos son el más fiel testigo de su pasado. Sus hechos notables, sus movimientos de avanzada y las ejecutorias de sus ciudadanos han forjado un proceso histórico que enorgullece a sus ciudadanos.

 

Ponce and it’s Historic Importance

By Jorge A. Figueroa Irizarry

Curator of the General Cultural Heritage Division

 

“Ponce is Ponce” a phrase which encloses pride in our past and tradition. This southern city is one of the most picturesque spots in Puerto Rico. Its seat as second city response to historical process that evidences its participation on the political, social and cultural development of the country.

Its historical importance goes back to period of the migratory waves of clans and pre-Columbian groups (Archaic, Igneris, pre-Taino and Taino). These establish the southeast region of the country (from Ponce to Cabo Rojo) and there they founded the chiefdom of Guainía. The chief of this territory was Agüeybaná who according to the chroniclers of the era was the one with mayor authority in the island.

In 1493, the Genoese Admiral Christopher Columbus arrived at our shores, but it was not until 1508 that the conquest of the island began. It was precisely through the southern region of Puerto Rico that Juan Ponce de León, our first Spanish governor, arrived. In the oven to this one, the city bears its name.

In the early years of colonization, on the banks of the river Jacaguas settled the first Spanish families that populated the area that occupies today the Autonomous Municipality of Ponce. Then, this group, in search of greater security, settled in the fertile plains to the sides of the river that the Indians called Barayama (today Portuguese River). Some Time later, in 1670, they erected a small hermitage under the patronage of Our Lady of the Guadalupe. It Was around the same that the village was developed, officially recognized in 1692.

In the course of the 18th century and the first half of the 19th century, Ponce experienced a process of change that was preparing for the leadership role that would take from the second half of the 19th century. From that time the population of the party was growing thus expanding its urban contour, progress that was given in spite of the catastrophes (fires, storms, tremors and others) that to some extent hindered the same one. Another significant event at this time was the establishment of the first “melaeros” mills for the elaboration of “’moscabada” sugar in the region.

This factor was the basis for the conversion of Ponce into a major economic center in the southern region. This flourishing activity was led by a foreign Hacendada class, which, through the slave system, made the fertile soil ponceño the country’s main agricultural center. Evidence of this economic development was the ever-recalled Ponce Exhibition Fair of 1882, which exposed the agricultural and industrial advances of Ponce and Puerto Rico; and we have left the Pavilion that houses the Museum of the Old Firehouse.

Faced with the conditions of life that prevailed on the island, Ponce emerged from town to Villa (1848) and from Villa to City (1877), to become what the country’s historians point to as the alternate capital of Puerto Rico siècle.

For the second half of the 19th century Ponce had become a progressive city and the economic, cultural and intellectual center of the south; and there are those who claim that the country. There congregated, the main political figures of the country, to direct the changes that the colony demanded, whether that assimilation, autonomy or separation. In the cultural field, the music, the theatre, the opera, the literary movements and the journalistic work found in the City an important means of expression.

In The late 19th century, Ponce was a mosaic of diverse groups: Creoles, Peninsular, black, mulatto and other non-Hispanic European immigrants. On the other hand, its urban contour reflected the idiosyncrasy of its citizens. It was the union of the human and physical element that gave Ponce a profile that distinguished him from the rest of the Island; at the same time it gave an alternate character in contrast to the capital, San Juan.

The last two years of the 19th century (1898-1899) marked a period of great change for Puerto Rico. That as a result of the American invasion of the Island on July 25th, 1898.

The beginning of the 20th century provoked a process of political, social and economic transformation for Puerto Rico, led by the new prevailing political system. The administrative vision of the Americans was one of total centralization in the capital, an action that motivated a process of socio-economic stagnation. This is caused by certain measures implemented by the new government that have been a threat to the welfare of the region. These measures include the opening of the Aguirre sugar plants, on the banks of the Port of Jobos in Salinas, and another central in Guánica, which detracted from commercial and agricultural activities to the Port of Ponce. Added To This is the misery left by Hurricane San Ciriaco, the decline of coffee cultivation, the exchange of coins, the loss of the best markets (Spain and Cuba), among others. As alternative solutions arose in the City movements of citizens and traders as Progressive Association and Board of Works of the Port, among others.

As opposed to the depletion of agricultural activity in the region, a manufacturing industry emerged in the City that balanced its economic development. Many of these industries in the hands of Ponceños businessmen decolleted in such a way that their production gained ground in the market at global level. Examples of these are: the Ponce Cement, the Vassal Industries, the Serrallés distillery, among others.

The advent of the 20th century represented for Ponce a time of great challenges and struggles. As a political center, Ponce continued the tradition of leading major changes movements. On the other hand, after 1946, six children of this land have assumed the government of Puerto Rico, three of these ponceños: Roberto Sánchez Vilella, (by adoption), Luis A. Ferré and Rafael Hernández Colón.

The City’s physical panorama for this time is witness to a flourishing architectural development. It was in The hands of talented architects such as Francisco Valls, Manuel Víctor Domenech, Eduardo licher, Blas Saliva Boucher, Agustín Camilo González, Alfredo Wiechers, Francisco Porrata Doria and Francisco Gardon Vega. They, together with a skillful artisanal class, gave Ponce an architectural style with remarkable Creole and neoclassical accent. One of the most important cultural patrimonies of the country are the old structures that make up the historic center of Ponce.

The cultural and artistic life in Ponce in the new century developed with the same splendor, but not with the continuity of the last century. This, because of the continuing economic crises that went through the country. A significant fact for this artistic lethargy was the destruction of The Teatro La Perla Because of the 1918 earthquake. Later in 1941, this important scenario was rebuilt by the architects Francisco Porrata Doria and Francisco Gardon, who turned this theater into the last show of Neoclassicism in Puerto Rico.

For that same period the musical activity experienced a great development, both in the classical genre and in the popular genre. It Is Significant to note that in the Kids years of the 20th century the bomb and the full, Antillean peoples rhythms, have great diffusion in the southern region of the country, mainly in Ponce. It was in the popular neighborhoods of this city, as the jewel of the castle and San Antón, where the full had its origins and reached maturity.

In the arts of representation as theatre and dance we find in Ponce local companies that developed an important artistic activity. In relation to the plastic arts, there are several Ponceños painters who stood out in various media such as painting, drawing and other areas related to that discipline. In the first half of the TWENTIETH century it is worth mentioning the figures of Miguel Pou, Horacio Castaing, Juan N. Rios, Rafael Rios Rey, Epifanio Irizarry; And among the contemporaries, José A. Torres Martinon, Miguel Conesa, Julio Micheli, Diogenes Ballester, Torres Wichie Torres and many others. At that time the most important event related to the plastic arts in the city is the Foundation of the Museum of the Art of Ponce in 1959. This institution is one of the most prestigious In the Caribbean.

The sporting activity has also given glories and triumphs to Ponce and Puerto Rico, specifically in the sports of baseball, basketball, swimming and boxing. There are several ponceño athletes’ who in their enforceable announced the name of the City at international level. Examples are Francisco (Paquito) Montaner, Carlos Ortiz, José (Chegüi) Torres and Jesús (Cheyenne) Vassal, among others. Ponce Currently hosts sporting facilities in which local, regional and international sporting activities are held.

In The present Ponce is a modern City that has retained its tradition of people. From 1985 began a process of urban, social and economic rehabilitation promoted by former Governor Rafael Hernández Colón, by creating the Plan Ponce Underway. This plan restored the buildings of architectural value and also established a modern infrastructure for the historic area of services such as: electric power, cable TV, telephone, among others. It creates a cultural and tourist development for the area emphasizing its architectural value. Ponce becomes the first autonomous municipality of Puerto Rico in 1991, through the implementation of a master plan for development. If you want to invest in our City, you can call the Planning Office, phone 259-2210; if you want tourist information, at 841-8044; if you want cultural information, at 284-4141, ext. 2084.

In the 21st century, Ponce is a model of change and renewal. Its Urban contour: Streets, residences, buildings, squares, walks and monuments are the most faithful witness of its past. Its notable facts, its advanced movements and the enforceable of its citizens have forged a historical process that prides its citizens.