Fundada en el 1692
Ponce, localizado al sur de Puerto Rico, es conocido como la “Perla del Sur”, “Ciudad Señorial”, “Ciudad de los Leones”, “Ciudad de la Quenepa” y “Ciudad Ideal”.

El Museo de la Historia de Ponce, ubicado en la intersección de las calles Isabel y Mayor en el corazón de la zona histórica, es una de las instituciones culturales más completas de Puerto Rico dedicada exclusivamente a preservar y narrar el devenir de un municipio. Inaugurado el 12 de diciembre de 1992 por iniciativa del alcalde Rafael «Churumba» Cordero Santiago, el museo se compone de un complejo de dos impresionantes estructuras contiguas: la Casa Salazar-Carcassola y la Casa Zapater. La estructura principal, la Casa Salazar, fue construida en 1911 por el maestro de obras Blas Silva y es considerada una obra cumbre del estilo eclectisista-ponceño, caracterizada por sus exquisitas vidrieras, imponentes columnas, balcones curvos y un diseño ornamental de la alta burguesía que refleja la opulencia de la época dorada de la caña de azúcar.

 

A mediados del siglo XX, tras el fallecimiento de sus propietarios originales, las residencias pasaron por periodos de desuso y deterioro, llegando a albergar oficinas comerciales y sedes gubernamentales temporales antes de ser adquiridas por el Municipio de Ponce con la visión de crear el primer museo de historia municipal en la isla. El proyecto requirió una restauración científica meticulosa que rescató los techos de madera calada, los murales interiores pintados a mano y los patios interiores de estilo andaluz. Este esfuerzo no solo preservó el valor estético de las mansiones, sino que les otorgó un nuevo propósito cívico, siendo el complejo reconocido formalmente por su valor arquitectónico e integrando el inventario histórico de la Ciudad Señorial.

 

En la actualidad, el Museo de la Historia de Ponce ofrece a los visitantes un viaje cronológico interactivo a través de diez salas de exhibición permanente que narran la evolución de la ciudad desde la época precolombina de los indios taínos, pasando por la colonización española, el desarrollo político, la abolición de la esclavitud, hasta el auge de su industria, literatura, salud y finanzas. El museo opera como un dinámico centro educativo que custodia miles de artefactos, documentos históricos, fotografías y piezas de arte que definen la identidad ponceña y puertorriqueña. Además, sus hermosos patios y salas de conferencias sirven constantemente como escenario para presentaciones de libros, foros de investigación y talleres culturales, manteniendo vivas las raíces de la comunidad en un entorno que respira historia.