El Museo de la Música Puertorriqueña, ubicado en la intersección de las calles Isabel y Salud en el casco urbano de Ponce, es el centro institucional definitivo dedicado a rastrear, preservar y celebrar la rica evolución musical de la isla. Inaugurado en 1992 por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el museo tiene su sede en la histórica Casa Serrallés (no confundir con el Castillo Serrallés). Esta elegante mansión señorial de un solo piso fue construida en 1911 por el prolífico maestro de obras Blas Silva para don Juan Eugenio Serrallés, miembro de la acaudalada familia fundadora de la destilería del ron Don Q. El edificio es un ejemplo supremo del eclecticismo arquitectónico ponceño, combinando elementos neoclásicos con detalles ornamentales franceses y barrocos, ventanales arqueados y un majestuoso patio interior.
A lo largo del siglo XX, la propiedad funcionó como residencia familiar de los Serrallés y posteriormente de la familia Wirshing, manteniéndose como un símbolo del esplendor burgués de la época. Tras quedar desocupada, la estructura fue adquirida por el gobierno para evitar su deterioro y transformarla en un espacio de utilidad pública. Una meticulosa restauración a finales de los años 80 rescató sus lujosos acabados en madera, sus techos altos y sus fachadas de piedra clara y tonos crema, reconfigurando sus amplios salones residenciales en galerías de exhibición capaces de albergar el vasto patrimonio sonoro de la isla, asegurando así la permanencia física de este destacado monumento urbano.
En la actualidad, el museo ofrece una colorida experiencia educativa que sumerge a los visitantes en los orígenes étnicos de la música boricua, desglosando las influencias de las culturas taína, española y africana. Sus salas permanentes exhiben una invaluable colección de instrumentos históricos que van desde güiros y maracas indígenas, pasando por antiguos cuatros y bordonúas, hasta los tambores de bomba y panderos de plena. A través de partituras originales, fotografías históricas y exhibiciones dedicadas a figuras icónicas de la danza, el bolero y la salsa (muchas de ellas ponceñas, como Juan Morel Campos y Héctor Lavoe), el museo se consolida como un pilar fundamental para comprender la identidad nacional a través del ritmo.
-
Destino
